Día de los Humedales

Foto 1. Humedales característicos del estado de Veracruz con ejemplares de nenúfar, una planta común de estos humedales.

Los humedales, según la convención RAMSAR, son todas las extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros (Ramsar Convention Sectretariat, 2016, p.9).

La Ley de Aguas Nacionales los define como “zonas de transición entre los sistemas acuáticos y terrestres que constituyen áreas de inundación temporal o permanente, sujetas o no a la influencia de mareas, como pantanos ciénagas y marismas, cuyos límites los constituyen el tipo de vegetación hidrófila de presencia permanente o estacional; las áreas en donde el suelo es predominantemente hídrico; y las áreas lacustres o de suelos permanentemente húmedos por la descarga natural de acuíferos”.

Foto 2. Plantas de nenúfar comunes de los humedales.

Los humedales son indispensables por los innumerables beneficios o “servicios ambientales” que brindan a la humanidad, desde suministro de agua dulce, alimentos y materiales de construcción y biodiversidad, hasta control de inundaciones, recargas de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático. (https://www.ramsar.org/es/acerca-de/la-importancia-de-los-humedales).

En 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán, se oficializó el tratado internacional para la conservación de los humedales, al que se denominó Convención de Ramsar. A partir de esta fecha se estableció el 2 de febrero como el día mundial de los humedales. Y para el año 2019 el tema elegido por el Comité Permanente en Gland, Suizafue Humedales y cambio climático.

https://www.worldwetlandsday.org/

México ingresó a la convención en 1986, siendo hasta ahora el segundo lugar a nivel mundial con mayor número de humedales registrados ante esta convención, sólo después del Reino Unido. Una modificación que se introdujo desde Ramsar 1990 fue distinguirlos según 3 ámbitos: marino-costeros, interiores y artificiales; conforme la permanencia y según el tipo de suelo, sustrato y vegetación. Y en México recientemente Berlanga-Robles, Ruiz-Luna y De la Lanza (2008) propusieron un esquema basado en el análisis comparativo de los dieciocho sistemas de clasificación más utilizados en el mundo y una estructura jerárquica con tres ámbitos (marino-costeros, continentales y artificiales), cinco sistemas (marino, estuarino, fluvial, lacustre, palustre), ocho subsistemas que incorporan cuatro tipo de entradas de agua (submareal, intermareal, permanente y estacional) y veintiséis clases que contemplan detalles paisajísticos. Esta modificación permite mayor flexibilidad para la planificación de planes de acción y estrategias de conservación.

La misión de la convención es la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo.

 

México tiene actualmente 142 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional (sitios Ramsar) con una superficie de 8,657,057 hectáreas.

El Estado de Veracruz cuenta con los siguientes humedales Ramsar:

  1. Manglares y Humedales de la Laguna de Sontecomapan, Catemaco
  2. Humedales de la Laguna La Popotera, municipio de Lerdo de Tejada
  3. Sistema Lagunar de Alvarado, Municipios de Alvarado, Tlacotalpan, Acula, Ixmatlahuacan, Ignacio de la Llave y Tlalixcoyan.
  4. Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, Veracruz
  5. Sistema de Lagunas Interdunarias de la ciudad de Veracruz.
  6. La Mancha y el Llano, municipio de Actopan.
  7. Cascadas de Texolo y su entorno, municipios de Xico y Teocelo.
  8. Laguna de Tamiahua, Municipio de Tamiahua.
  9. Manglares y humedales de Tuxpan, municipio de Tuxpan.

 

Los ecosistemas de humedal característicos del territorio veracruzano incluyen manglares, selvas inundables, lagunas interdunarias, llanuras de inundación, además de manantiales, lagos, lagunas costeras y estuarios e incluso ríos y arroyos permanentes e intermitentes y la vegetación riparia en sus márgenes.

Fotos 3 y 4. Humedales de Veracruz, a la izquierda manglares y un cuerpo de agua con plantas de nenúfar. A la derecha tular popal.

Además de los 9 sitios Ramsar de importancia internacional, el Estado cuenta con otros sitios protegidos como Reservas Ecológicas Estatales, entre ellos se encuentran: Río Filobobos y su entorno, Arroyo Moreno, Río Pancho Poza, Ciénega del fuerte, Archipiélago de bosques y selvas de la región capital del Estado de Veracruz, Archipiélago de lagunas interdunarias del municipio de Veracruz y La Antigua, Tembladeras-Laguna Olmeca, entre otras.

Uno de los ecosistemas de humedal más importante son los manglares por la cantidad de servicios ambientales que brindan a la sociedad. El manglar es uno de los ecosistemas más productivos del planeta, aportan gran cantidad de nutrientes a los mares ayudando a mantener saludables otros humedales como los pastos marinos y arrecifes de coral. De los manglares depende una gran cantidad de organismos acuáticos entre los que destacan muchas especies comerciales como peces, camarones, cangrejos, etc. Los manglares junto con otros ecosistemas de humedales se consideran los riñones del planeta, ya que funcionan como filtros de contaminantes y sedimentos que son arrastrados de las partes altas de las cuencas. Los manglares producen madera y leña para las comunidades, además de miel de buena calidad. Funcionan como hábitat para una gran cantidad de flora y fauna, son barreras naturales ante fenómenos metereológicos extremos como fuertes vientos e inundaciones y recientemente están tomando un papel muy importante en la mitigación del cambio climático ya que es un ecosistema que captura grandes cantidades de C02 que almacena en sus hojas, troncos y lo lleva hasta el suelo donde lo fija y mantiene capturado. Si los manglares son destruidos, todo ese carbono almacenado es liberado a la atmósfera causando graves afectaciones.

Foto 5. Manglares del Sistema Lagunar de Alvarado, Veracruz.

Panorama de pérdida Humedales en México

 

Landgrave y Moreno-Cassasola (2012) evaluaron la pérdida de humedales en México mediante la cartografía disponible y los modelos digitales de elevación (SRTM), primero abarcando toda su superficie y posteriormente analizando los municipios costeros, así como la franja costera con 20 m de altitud o menos. Hallando que la mayoría de los estados a dicha fecha habían perdido un 50% de sus humedales. Entre los más afectados están Chihuahua, Coahuila y Nuevo León en el interior del país y Baja California, Sonora y Tabasco en la costa. En general, México ha perdido el 62.1% de sus humedales. Un panorama que coincide con la situación mundial en la cual solo a modo de ejemplo  Estados Unidos ha perdido 53% de sus humedales, Australia alrededor de 50%, China 60%, Nueva Zelanda y Europa más de 90%. (Ibid 2012: 19)  El reporte de Ramsar n°7, marzo 2015 agrega que el Índice de Extensión de los Humedales mostró un descenso de aproximadamente un 40% en todo el mundo en la extensión de los humedales marinos y costeros y de los humedales continentales a lo largo de más de 40 años, aunque existen diferencias regionales marcadas. En este contexto Veracruz habría perdido ya 408.884 ha de humedales, un 58%. (Landgrave y Moreno Cassasola 2012: 20)

 

En este escenario de riesgo ¿cómo podemos pensar la compleja relación entre los humedales y el cambio climático? 

 

El cambio climático es consecuencia del incremento de la temperatura superficial del planeta, las alteraciones de dicha temperatura son causadas por mayor número de emisiones de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono C02, metano CH4, óxido nitroso NH3. El cambio climático provoca modificación de los patrones de lluvia, causa tormentas y huracanes con más frecuencia, provoca desbordes de ríos e inundaciones así como incendios forestales prolongados períodos de sequía, aumento del nivel del mar y disminución de playas. (Marín-Muñiz 2018: 51).

La vegetación de los humedales fija el carbono atmosférico a través de la fotosíntesis almacenándose en hojas, raíces, flores, frutos y tallos. Cuando esos componentes caen y se acumulan residuos se genera una capa rica orgánica turba, con descomposición lenta. En los humedales la descomposición paulatina de la materia orgánica que integra estos residuos favorece la acumulación de carbono en el sustrato y su retención o captura. Gracias a que los humedales mitigan las altas concentraciones de carbono se les considera ¨piscinas de carbono¨ (Ibid 53)En México hay registro de carbono almacenado en los manglares de Campeche, Tabasco y Veracruz con valores que oscilan entre 22 y 50 kg de carbono por metro cuadrado en perfiles de suelo de 60 cm de profundidad. (Hernández et al 2016) El promedio de almacenamiento de carbono reportado para el suelo de humedales herbáceos veracruzanos de la zona costera del Golfo de México fue hasta de 0.42 KgCm-2 año-1, a 80 cm de profundidad. (Marín Muñiz et al 2014)El promedio de captura de carbono identificado en selvas inundables veracruzanas 1.09 kg Cm -2 año-1.    Esto es al menos 3 veces más alto que los valores de Chief en Bostwana y Ohio (EUA). De aquí que los humedales del sureste de México son un importante sumidero de carbono.

                   

Por otra parte, considerando la perspectiva de emisiones de GEI desde los humedales: Estos manifiestan variaciones según la temporada climática, durante la época de lluvias los niveles de agua en el suelo fueron mayores, favoreciendo las condiciones más reducidas en él y altas emisiones de metano. En la temporada de secas estas superficies presentaron circunstancias menos reducidas y emisiones más altas de bióxido de carbono. Las emisiones de óxido nitroso no variaron en las diversas temporadas climáticas. Por otra parte considerando idénticas unidades de emisión se mostró que el metano dominó durante las temporadas de lluvias y nortes mientras que el bióxido de carbono lo hizo en la temporada de secas. Importa señalar que la emisión de GEI tiende a acelerarse cuando los humedales son desecados para cambiar el uso del suelo. (Marín-Muñoz 2018: 62).

 

¿Cuáles son los impactos del cambio climático y cuales las medidas de adaptación posible? El caso de humedales del Golfo de México.

 

El litoral del Golfo de México y del Caribe mexicano, desde Tamaulipas (en la frontera con los Estados Unidos) hasta Quintana Roo (en la frontera con Belice) tiene, en conjunto, una extensión de línea de costa externa cercana a los 2 770 km. Sin embargo, si se considera la extensión de las márgenes internas de lagunas, estuarios, desembocaduras y barreras costeras, a la cifra anterior deben sumarse 4 900 km más, alcanzando 7 670 km. La superficie del Golfo de México, incluyendo el cuerpo de agua (1 507 639 km2), y los humedales costeros de México y Estados Unidos, es de aproximadamente 1 942 500 km2. La estacionalidad climática meteorológica en las costas del Golfo se caracteriza por tres periodos constantes que se traslapan de manera relativa: un periodo de secas de febrero a mayo; uno de lluvias de junio a octubre, con presencia de depresiones tropicales, y uno de frentes fríos o “nortes” de octubre a febrero. La productividad natural del Golfo de México depende de las interacciones de procesos terrestres y marinos que convergen en la zona costera, condicionados, a la vez, por procesos climáticos, meteorológicos e hidrológicos. La dinámica de las interacciones ecológicas entre el estuario y el mar depende de la geografía física de la costa y su relación con el ciclo hidrológico. Ello está condicionado por la forma del relieve y los pulsos de precipitación. (Magaña 2011, Buenfil Friedman 2009).

 

Magaña (2011) cita ejemplos de los costos de pérdida de un humedal en alrededor de USD 33.000. Anualmente se afectan 8,240 ha de humedal en Estados Unidos debido al impacto de huracanes de categorías cuatro y cinco que al año equivalen a 23.2 billones de dólares. En México, la pérdida promedio anual de humedales es de aproximadamente 2.5%, más de 650 mil ha, y se ubica entre las cinco naciones del continente de mayor depredación de esas áreas debido a la utilización de los hábitats para la construcción de obras turísticas y al crecimiento de extensiones dedicadas actividades de ganadería, y acuicultura (Magaña 2011:19).El cambio climático hará que cambien los valores medios, pero principalmente los extremos. Esta nueva condición en el clima es la que pone en riesgo la seguridad de las actividades productivas, la resiliencia de los ecosistemas y el funcionamiento de los sistemas de protección civil. Por ejemplo, en los humedales costeros del Golfo de México, las temperaturas mínimas mayores de 28°C son poco probables, pero su ocurrencia es cada vez más frecuente. El rango de mínimas es mayor en la parte norte del Golfo de México que en el sur.(Magaña 2011: 16) Espacialmente, los campos de temperatura media anual para la región del Golfo de México corresponden a zonas calurosas, con temperaturas promedio entre 25 y 28°C  y valores de percentil 90 que alcanzan más de 35°C.

Fig.1.- Función de densidad de probabilidades de temperatura mínima y máxima en los humedales costeros bajo estudio: Altamira (verde), Alvarado (azul), Pajonal-Machona (rojo) y Sian Ka´an (negro), considerando más de treinta años de datos diarios. Fuente: Magaña, V. (2011) Medidas de adaptación al Cambio climático en Humedales del Golfo (Síntesis).

Huracanes y lluvias

 

La intensidad de los eventos extremos de lluvia (percentil 95) alcanza valores superiores a los 50 mm/ día en el sur de México En los estados de Veracruz y Tabasco, los valores de estos eventos extremos pueden ser superiores a los 30 mm/día, llegando con frecuencia a más de 100 mm/día. El análisis de diversos índices climáticos revela una tendencia al calentamiento en la región mesoamericana y en particular en la zona costera del Golfo de México. La ocurrencia de temperaturas máximas y mínimas extremas elevadas ha aumentado, mientras que los episodios extremadamente fríos han disminuido. Los índices de la lluvia muestran que aunque no se encuentre una tendencia al aumento significativo en la cantidad total de precipitación, los eventos extremos se están intensificando y la contribución de días lluviosos y muy lluviosos está aumentando. Por otra parte Magaña (2011) menciona que existe una tendencia a que más huracanes del Atlántico alcancen categorías 3, 4 y 5 debido a una expansión hacia el este de la alberca de agua caliente (temperatura de superficie del mar > 28°C), debido al calentamiento global del planeta. Un análisis de trayectorias para las décadas recientes, entre 1950 y 2010, muestra que la actividad de ciclones tropicales que afectan la península de Yucatán y los estados de la costa del Golfo de México está aumentando (Figura 2).

Figura 2 – Trayectorias de ciclones tropicales agrupadas en clúster que pasan por la península de Yucatán hacia el Golfo de México, así como número de eventos (barras azules) y tendencia (línea roja) por periodos de cinco años de 1950 a 2009Fuente: Magaña, V. (2011) Medidas de adaptación al Cambio climático en Humedales del Golfo (Síntesis).

Según Magaña (2011: 21) Los ciclones tropicales que más afectan los humedales son los que se forman en el Golfo, o los que viajan desde el Caribe a esta región.  Mientras los primeros parecen estar volviéndose más frecuentes, los que viajan desde el Atlántico, pasando por el Caribe y llegando al Golfo de México, parecen ser modulados por variaciones de muy baja frecuencia, como la Oscilación Multidecadal del Atlántico. Son también este tipo de sistemas los que tienen mayores posibilidades de alcanzar categorías más intensas. Por tanto, la conservación de manglares y el aumento de la resiliencia de las zonas costeras frente a ciclones tropicales intensos debe ser una prioridad en su adaptación al cambio climático. Su futuro está ligado al de la seguridad de la gente que habita esas regiones.

 

Además de estos aspectos vinculados a los huracanes otros impactos vinculados con ondas de calor y elevación de temperaturas representan serias amenazas para la dinámica y equilibrio de los humedales.      

           

Otros impactos esperados: ondas de calor

 

Considerando los escenarios más recientes se espera que el número de días con ondas de calor se dupliquen en veinte o treinta años y para mediados de siglo, las ondas de calor de calor se intensifiquen, de esta forma las temperaturas máximas durante estos eventos alcanzarían los 46 o 47 ºC.  El aumento de las temperaturas puede ocasionar un incremento de nutrientes, la eutrofización de cuerpos de agua, estrés en especies marinas y lacustres, disminución de los mantos acuíferos, retracción de las superficies de manglar. El aumento del nivel del mar pone en riesgo el régimen natural del hidroperíodo de las zonas de vegetación hidrófila, iniciando con el proceso de erosión. El aumento de la salinidad por aumento en la evaporación o el incremento de nutrientes, puede llevar a una reubicación natural de la vegetación, de los asentamientos humanos y de las actividades económicas que dependen de los humedales costeros como son la pesca y la acuacultura.  La conservación de un humedal y sus áreas colindantes son claves para retener azolves, generar microclimas y controlar la pérdida de calidad del agua, tanto para la conservación de la biodiversidad, como para la actividad pesquera. Considerando escenarios de cambio climático actuales, principalmente durante los episodios de ondas de calor hacia el 2030-2050, las temperaturas del agua podrían incrementarse en cerca de 2°C y con ello habría una reducción de calidad (Buenfil Frideman 2009, Magaña 2011).

 

Un indicador clave para correlacionar lluvia y estado del suelo.

Otro indicador que nos provee de buena información para considerar los riesgos a que puede estar sometido un humedal es el Número de Curva, se puede estimar la precipitación excedente de una lluvia total, es decir, la que no se infiltra y que se convierte en escurrimientos. El método toma en cuenta las condiciones de humedad, el uso y tipo de suelo, por lo que se pueden hacer proyecciones del impacto que tiene que cambie este último. A mayor número de curva, el suelo es más impermeable y genera un escurrimiento mayor. Una proyección del número de curva para escenarios de cambio de uso de suelo sugiere que las cuencas de las regiones bajo estudio continuarán degradándose (Magaña 2011:40) Los valores negativos de cambio en el número de curva significan que la permeabilidad aumentará (mayor infiltración y menores escurrimientos) y los cambios positivos, que la permeabilidad disminuirá (menor infiltración y mayores escurrimientos). Pero la interpretación debe ser cuidadosa debido a que los resultados del análisis de número de curva muestran que los cambios positivos y negativos se compensan en cuencas grandes, por lo que los efectos de los cambios de uso del suelo que generan inundaciones se observaran más a escala pequeña. Ante ello, es la intensidad de la lluvia aumentada por cambio climático el factor que incrementará el riesgo, en conjunto con los cambios de uso de suelo locales, por ejemplo, alrededor del humedal.

Figura 4 – Variación del Número de Curva (NC) en 20 años como indicador del grado de permeabilidad del suelo, usando proyecciones de cambio de uso de suelo. Los valores negativos significan que la permeabilidad aumentará (mayor infiltración y menores escurrimientos) y los positivos, que la permeabilidad disminuirá (mayores escurrimientos y menor infiltración. Fuente: Magaña, V. (2011) Medidas de adaptación al Cambio climático en Humedales del Golfo (Síntesis).

¿De qué herramientas se dispone para planificar estrategias de preservación de la calidad del humedal y medidas de adaptación?

 

De un modo resumido podemos incluir como herramientas que pueden ayudar y facilitar en el manejo de humedales en contexto de riesgo climático, la Ley General de Equilibrio ecológico y Protección al Medioambiente, la Ley general de Cambio climático, la Ley de aguas nacionales, Ley Federal del Mar, Ley General de Bienes nacionales, Ley Federal de turismo, Ley de Puertos, Ley de navegación, entre otras.  Destacando que  tempranamente ya en la Estrategia Nacional de Cambio Climático, México, ENACC  y en el Programa Especial de Cambio Climático se reconocen potenciales impactos que este proceso tendrá sobre las zonas costero-marinas y se le define como un tema crítico para el desarrollo del país y su actividad turística. A nivel estatal los lineamientos de planes de acción municipal para el cambio climático así como agendas sectoriales de cambio climático junto con la Ley estatal para la mitigación y la adaptación pueden ser coadyuvantes en este proceso.

 

Para leer más:

Berlanga- Robles, C., Ruiz Luna, A., De la Lanza, G. (2008) Esquema de clasificación de humedales de México. Investigaciones geográficas (Boletín del Instituto de Geografía, UNAM), n°66: 25-46.

 

Buenfil Friedman, J. (2009) Adaptación a los impactos del cambio climático en los humedales costeros del Golfo de México, Volumen I

Hernández, M.E., Campos, A. Marín-Muniz, J.L., Moreno Cassasola, P. (2016). ¨Almacenes de carbono en selvas inundables, manglares, humedales herbáceos y potreros inundables¨. En P. Moreno Casassola, P. (2016). Servicios ecosistémicos de las selvas y bosques costeros de Veraruz (pp. 121-128. Alapa, México. INECOL; ITTO, CONAFOR, INECC.

Landgrave, R. y Moreno Cassasola P. (2012). Evaluación cuantitativa de la pérdida de humedales en México.  Investigación ambiental, 4 (1): 19-35

Magaña, V. (2011) Medidas de adaptación al Cambio climático en Humedales del Golfo (Síntesis)

Ed.INE/SEMARNAT/BM/UNAM/CEGAM/GOB. JAPÓN

Marín Muñiz, J.L. (2014) Comparing carbon sequestration in coastal freshwater wetlands with various geomorphic features and plant communities in Veracruz, México. Plant and Soil, 378, 189-2013.

Marín-Muñiz, J.L. (2018) Humedales. Riñones del planeta y hábitat de múltiples especies. Ed. SEV. Estado de Veracruz/VER Secretaria de Educación.

Ramsar (2015) Estado de los humedales del mundo y de los servicios que prestan a las personas: una recopilación de análisis recientes. Nota informativa Ramsar 7.

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