Alteraciones neurológicas pueden predisponer obesidad en menores de edad

Alteraciones neurológicas pueden predisponer obesidad en menores de edad

Xalapa, Ver., 16 de julio de 2016.- Un estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG) revela que existen alteraciones neurológicas que pueden predisponer a la población infantil a desarrollar obesidad, alteraciones del sueño, talla baja o Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDHA), dijo el jefe de Servicio de Neurología del nosocomio, Eduardo Javier  Barragán Pérez,

El galeno, que encabeza la investigación, señaló que también se identificó que la alteración neuronal se puede tratar con medicamentos y terapia psicológica.

Neuropediatra, investigador de los trastornos del neurodesarrollo, autor de tres libros y coautor de 30 capítulos de libros nacionales e internacionales, Barragán Pérez precisó que el estudio se llevó a cabo en un grupo de niños sanos y otro integrado por menores con obesidad, TDHA, talla baja o problemas de conducta o lenguaje, practicándoles diferentes estudios de imagenología para conocer el funcionamiento de su cerebro.

De los resultados de ambos grupos se hizo una comparación de los tractos del cerebro, en la que se observó que los niños con alguna patología presentaban un problema de conectividad cerebral.

Ejemplificó que los tractos cerebrales serían como las vías de comunicación encargadas de llevar la información a las diferentes áreas del cerebro; cuando no funcionan adecuadamente el mensaje llega tardíamente, lo que limita la labor.

La experiencia en el manejo de tratamiento médico en niños con TDHA con esta situación, a un año de su medicación, revela una mejoría significativa en el funcionamiento de los tractos cerebrales.

Por lo anterior, médicos investigadores recomiendan a los padres de familia que si observan conductas no adecuadas en sus hijos como agresividad, descontrol de sus impulsos, obesidad o talla baja, los lleven al médico.

Es importante la detección antes de los cinco años de edad, o bien durante la adolescencia, a fin de que el tratamiento tenga un mayor efecto. Estos son los primeros hallazgos del estudio que aún tiene varias vertientes por investigar.