Inclusión laboral de personas con discapacidad, testimonio de buenas prácticas para empresas veracruzanas

Inclusión laboral de personas con discapacidad, testimonio de buenas prácticas para empresas veracruzanas

Xalapa, Ver., 25 de marzo de 2016.- Jaime Antonio Barrón tenía 35 años de edad cuando trabajaba como vendedor en una tienda abarrotera, usualmente manejaba una motocicleta hasta que un día su vida cambió debido a un accidente que le ocasionó una grave lesión medular y desde entonces no puede caminar. Actualmente, para llegar puntual a su trabajo, se traslada a través de una silla de ruedas.

“Cambió totalmente mi vida y durante tres años, que me costó recuperarme entre cirugías y rehabilitación, no trabajé, pero ahora que recibo una nueva oportunidad me siento completo otra vez y con muchas ganas de salir adelante”, platicó Jaime, quien además es paciente y beneficiario del programa de inclusión laboral del Centro de Rehabilitación e Inclusión Social (CREEVER).

Como paciente de este espacio, recibió toda la atención médica, de rehabilitación y psicológica para él y su familia ante este cambio inesperado en sus vidas. Con ello, se le brindaron terapias de aprendizaje sobre uso y manejo de la silla de ruedas, así como la adquisición de habilidades deportivas y laborales para prepararse en su nuevo comienzo.

Este cambio empezó en una feria del empleo convocada por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y el Servicio Nacional de Empleo (SNE), en la que de entre muchas empresas, el servicio automotriz Megallantas dio apertura para tener en su personal a personas con discapacidad.

“Jaime acudió a la entrevista, vimos sus ganas de trabajar y de que se le diera la oportunidad, por lo que el negocio hizo adecuaciones a sus instalaciones, propicias para el desplazamiento en silla de ruedas”, comentó la gerente operativo, Hilda Salas García.

Desde hace algunos meses, Jaime es auxiliar administrativo, donde tiene como tareas registrar entradas y salidas de refacciones del almacén, elaborar cotizaciones, así como estar en contacto con clientes y otras tiendas.

“Es amigable con todos, no hay distinción y lo hacemos sentir con las mismas oportunidades que todos los que trabajamos aquí y nos está dando buenos resultados”, señaló.

Debido a la confianza que tiene con su empleador, el empresario Ernesto Pérez Astorga, Jaime ha mejorado su autosuficiencia; “me siento bien ahora, tranquilo y un poco más normal, pues ya me valgo por mí mismo y puedo ayudar a mi esposa y mis dos hijos”, expresó Antonio Barrón.

Aunado al apoyo de sus compañeros, también externó su agradecimiento porque la empresa adaptó espacios para su permanencia y traslado, como baño o distancias entre los autos para pasar.

Para llegar siempre puntual, Jaime rentó un cuarto cercano a la llantera donde cumple su jornada laboral. “Para mí la discapacidad no es un límite, todo se puede siempre y cuando tú lo quieras, tenemos los mismos derechos que cualquiera y podemos salir adelante”.

Gracias al apoyo de los veracruzanos, la inclusión laboral para las personas con discapacidad es una realidad, hoy Jaime es ejemplo del trabajo en conjunto, que le permite no sólo laborar en una empresa, sino continuar con su rehabilitación en el CREEVER y participar en el equipo de basquetbol sobre silla de ruedas.

¡Incluyamos!